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Violencia policial, legitimidad institucional

La violencia policial que se vivió durante el desalojo de la acampada de Plaça de Catalunya lleva a preguntarnos varias cuestiones. Pero hay una de ellas que, debido al marco de la estrategia política y de la mediatización de los sucesos de ayer, quizás se haya dejado un poco de lado. ¿Como puede ser que una persona, a sueldo del conjunto de la ciudadanía, este “formado” para pegar en la espalda a gente sentada en el suelo con un palo de metro y medio, abrirle la cabeza y provocarle traumatismos craneoencefálicos, arrastrarlo por el suelo estirando del pelo, decirle “hijo de puta”, disparar pelotas de “goma”, provocar un neumotorax a un joven y que escupa sangre, conducir una furgoneta a 60 km/h en medio de centenares de personas,…?

La violencia policial, en especial la de los antidisturbios, no es una novedad. Tan solo hace falta recordar los hechos del 18 de Marzo, en el que los Mossos d’Esquadra, bajo las órdenes de una conselleria supuestamente de izquierdas, aporrearon a diestro y siniestro a manifestantes y peatones durante horas en las calles céntricas de Barcelona en el marco de las protestas contra Bolonia; o que en los calabozos de las comisarías se torturase durante años, como han demostrado las cámaras secretas que se instalaron. Esta violencia es habitual en las movilizaciones de los movimientos sociales, en las prisiones, en los CIES,…

La impunidad policial en el estado español ha sido denunciada repetidas veces por colectivos como Amnistía Internacional, cuya credibilidad a nivel mundial está fuera de toda duda. Y numerosos vídeos así lo atestiguan.

La pregunta que se plantea es que tipo de formación reciben algunos de los policías que conforman estos cuerpos. La opacidad es tal que desgranar los métodos de funcionamiento interno de cualquier cuerpo requiere un trabajo de infiltración e investigación periodística. De cara a la opinión pública se vende que los procesos de selección son muy exigentes, y que también incluyen una formación psicológica para poder afrontar situaciones difíciles. A la visto de lo ocurrido, más de uno tiembla de miedo ante los parámetros que exigen las autoridades a un individuo para ser policía.

Pero lo más problemático proviene de la legitimación que se le da a esta violencia por parte de las autoridades. En la conferencia posterior a los incidentes, Felip Puig, en un tono a veces burlesco, defendió vehementemente la violenta actitud de los agentes y la aplicación de esta, despreció un pensamiento político crítico con su posición, entabló una negociación impositiva y mintió al decir que las cargas respondieron a la situación de violencia generada por algunos de los concentrados. Todas estas características, trasladadas a un régimen totalitario o dictatorial, no asombraría a casi nadie.

Un supuesto representante de los ciudadanos utiliza la violencia en contra de estos. Pero no es tan sorprendente si nos atenemos a sus declaraciones desde que el gobierno de CiU ganó las elecciones del 28 de Noviembre.”Fin de la impunidad”, “tolerancia cero” o “ir un poco más allá de la ley” son algunas de las perlas que ha vomitado por su boca.

La defensa a ultranza del cuerpo policial, el no cumplimiento de un decreto del propio govern sobre la obligatoriedad de llevar una placa que identifique a cada agente, la falta total y absoluta de autocrítica y el insulto a los agredidos es una violencia paralela a la utilizada por los Mossos d’Esquadra.

Ayer se contabilizaron un centenar de heridos, algunos de ellos graves. No está tan lejos el riesgo que fallezca alguién: un pelotazo en el corazón que provoque un paro cardíaco, un porrazo en la cabeza o un atropello son hechos que hubiesen podido suceder en el desalojo de la acampada. Y no sería una desgraciada casualidad.

Novatos con experiencia

Encaramos ya el tercer informativo. Empezamos a ganar, día tras día, experiencia. A pesar que el segundo informativo fue peor de lo previsto debido a errores del equipo, da la impresión que cada uno de nosotros tiene las ideas más claras y ordenadas sobre lo que tenemos que hacer. El trabajo fluye de forma natural y, aunque seguiremos cometiendo fallos, nuestros trabajos mejoran en calidad.

Destaca la mejor coordinación de todo el equipo. Nos ayudamos mutuamente, hecho que significa que sabemos que somos un conjunto, y que todos y cada uno jugamos un papel fundamental. En el segundo informativo, olvidé, en medio del marasmo de trabajo que acumulé como presentador, enviar un “dóna-pas” para que apareciera en el pronter. Mientras leía la presentación de la siguiente noticia, los encargados de pinchar el vídeo reaccionaron rápidamente y saltaron, sin que se notara, la notícia “olvidada” para situarlo al final del informativo como noticias de última hora.

Para aquellos que quieran dedicarse al medio televisivo y decidan hacer prácticas en este sector, tendrán unos conocimientos que les permitirá no sentirse como pez fuera del agua. La visita a la redacción de BTV nos enseñó lo cercano que está a la realidad el trabajo que hemos hecho en la universidad, al menos respecto a la organización y las diferentes funciones que permiten que se emitan los informativos. Aquellos que se decanten por el periodismo escrito, digital o en radio, sabrán que en la universidad tuvieron la oportunidad de hacerse una idea del funcionamiento de los informativos televisados. Aunque vista la evolución de esta profesión, es muy probable que la especialización de los conocimientos en una temática concreta exija multidisciplinariedad en el formato de información.

La dificultat d’oferir un nou contingut de qualitat en els informatius

No ha passat encara un mes des de que vem començar les classes. A l’assignatura de TV, hem realitzat, nosaltres, uns novells, dos informatius. És a dir, un cada tres dies de classe. Encara desconeixem si les presses, els nervis, la pressió que hem sofert és comuna a tots els informatius de TV i als seus professionals. De ben segur que l’experiència i la pràctica ajuden a disminuir aquestes sensacions. Però en aquest temps, en el que la classe se n’ha sortit bastant bé, els alumnes no ens hem aturat a reflexionar suficientment en els continguts dels informatius realitzats. Tot i aixó, eren d’un nivell molt alt.

La TV requereix immediatesa. I cada cop més, amb les passes gegantines que fa Internet en el món de la comunicació dia rere dia. Quin continugt ofereix, i el seu tractament, haurien de ser les qüestions essencials dels treballadors d’un informatiu. Aquest serà l’element diferenciador entre la múltiple oferta d’informació. Els informatius televisats, o “internetitzats”, hauràn de compaginar la qualitat i el ser atractius per al públic. Amb la proliferació de vídeos a la web, hauran de reciclar-se per renovar-se. Discutir, entre els periodistes d’aquest àmbit, quin és el camí a seguir. Oferir la mateixa informació de sempre dividida en temes ja no serà vàlid per atraure uns espectadors que cada cop mésl, busquen l’immediatesa i la simplicitat d’Internet.

Aquest és un problema del periodisme en tots els seus àmbits. I la TV no n’està exempta. Dona l’impressió que s’acabe el periodisme. Mentida. El periodisme s’ha de renovar, perquè el ciutadà sempré buscarà informació. I la paraula periodisme inclou contrastar la informació, ser imparcial sense pretendre la pura objectivitat, intentar abarcar una informació variada i des dels diferents àmbits,… Francis Fukuyama va escriure un assaig titulat “La fí de la història”. I molta gent s’ho va creure. S’ha demostrat que no és així. Amb el periodisme succeirà “lo stesso”.

ProPublica, periodismo de interés público

El pasado martes, TV3 publicó una noticia sobre un grupo periodístico on-line. Bien, pensé, otra noticia de autopropaganda del lobby del periodismo. Pero la verdad es que valió la pena no levantarse del sofá para ver el Facebook. Resultó ser que la noticia hablaba de una página web llamada ProPublica, financiada por una pareja de multimillonarios que invierten 10 milloones de dolares anuales para que sus reporteros investiguen con total libertad. Y ProPublica y su periodista Sheri Fink han sido galardonados este año con el primer premio Pulitzer otorgado a un medio digital, gracias a un reportaje que relataba las decisiones urgentes que tuvieron que tomar los médicos después de la catástrofe del Katrina, conduciendo a la muerte a muchos de sus momentáneos pacientes. En su coletilla, se presentan como defensores del periodismo de interés público.

Investigando un poco más uno se da cuenta del periodismo social y de denuncia que acaban haciendo, un periodismo que ha ido desapareciendo paulatinamente de la prensa tradicional. Desde al fraude provocado por la corrupta reconstrucción de Irak hasta la mala praxis de ciertos hospitales psiquiátricos en Florida, obligando a las autoridades estatales a cerrar dichos centros.

Hacia dónde va el periodismo, que rumbo tomará, no lo sabemos. Discutimos acerca de ello en clase, se discute entre los mismos profesionales, se habla en la red. Está claro que el cambio está en marcha. Pero la base del periodismo sigue siendo contar historias, y de esas hay tantas como personas. Y de esas historias más mundanas se ocupa cada día más la red. Los diarios escritos se han politizado tanto que se han visto absorbidos en este torbellino de dimes y diretes de las decisiones de gobierno e instituciones. Da la impresión que todo el mundo gira en torno al caso Gürtel, las elecciones británicas, las nuevas leyes de inmigración y las decisiones económicas. No es que sean temas menores, pero cada día más, hay una ceguera de los periodistas hacia los miles de casos cotidianos que nos rodean y que no dejan de ser importantes.

ProPublica es una web financiada por multimillonarios más bien filántropos. No siempre será el caso en un futuro, habrá intereses de por medio y no debemos fiarnos a las primeras de cambio de cualquier medio on-line que diga defender el interés público. Pero si es verdad que la calidad siempre ha sido reconocida en todos los ámbitos de la vida, y el periodismo no es una excepción.

Tópicos y economía

Los griegos no trabajan. Los griegos son unos vagos. Los griegos son ineficaces. Los griegos son improductivos. Estos son algunos de los comentarios y titulares de la prensa estos días, en plena emulsión de la crisis griega, la posterior “ayuda” internacional, y la consecuente crisis social. Bien mirado, se podría cambiar griegos por negros. El significado sería el mismo, solo que el mundo entero se escandalizaría. O los judíos son unos usureros. O los árabes unos terroristas. O los rumanos unos ladrones. En fin, los próximos serán los españoles según rumores de agencias privadas de calificación de la deuda y datos de las primas de riesgo (estos entes abstractos que tienen más poder de influencia en el mundo que Rommel en su batallón, o eso parece).

En la huelga general convocada para hoy, tres personas han muerto asfixiados dentro del banco dónde trabajaban, atacado por cócteles molotov durante la manifestación. La responsabilidad directa de las muertes la tienen aquellos que han lanzado los artefactos. Pero también me pregunto que hacía un banco, objeto predilecto de los ataques, abierto, con gente trabajando, en pleno centro de la capital griega, escenario de las principales manifestaciones. Mientras, el resto de comercios “estaban cerrados, e incluso protegidos con planchas de metal”. La violencia, cuentan, ha sido extrema. Se manifiestan en contra de las medidas de austeridad impuestas por organismos europeos e internacionales, exigencias a cambio de recibir ayudas para evitar el colapso económico.

Soy un ignorante en el aspecto económico, aunque creo que hoy en día todos lo somos, más o menos. La economía es tan compleja que se ha vuelta incomprensible en su totalidad incluso para los expertos. Así que opinaré desde la ignorancia. La imposición de estas medidas dan la impresión de ser el sucesor del colonialismo de antes. Me gustaría conocer que países que han seguido las directrices del FMI o el Banco Mundial han podido escapar de sus problemas. Grecia es culpable de haber tenido unos dirigentes ineptos que lo han conducido a una situación extrema. Pero al parecer, en España, también tenemos políticos inútiles, al menos ateniéndonos a la situación económica. Y Bélgica, y Portugal. Y quizás Gran Bretaña en poco tiempo. Y el plato lo pagarán aquellos trabajadores que llegan a fin de mes contando cuantas patatas pueden comprar, o los parados a los que se les reducirá las ayudas al desempleo (evidentemente son ellos los que no quieren trabajar). En realidad, todo el mundo acaba pagando la crisis, pero los que viven al límite lo sufren más.
Por suerte, algunos tópicos no tienen cabida en nuestra sociedad. Otros, en cambio, tienen plena vigencia.

Terroristas, ilegales y demás

Paso las páginas del diario y la mayoría de noticias que me llaman la atención te anestesian, sobretodo un domingo de sol primaveral mientras comes en el mercado de la Barceloneta. Un nueva ley en Arizona que criminaliza a los inmigrantes por su aspecto, ley que tiene su génesis en un senador del Estado que tiene relación con grupos neonazis; una mujer multada por conducir con niqab, y su marido investigado por pertencer a un grupo terrorista llamado Tabligh, un movimiento musulmán acusado de integrismo desde el 11-S; la carta del director de un diario catalán que pide olvidar la confrontación y apartar la causa que domina la política española estos días, el caso Garzón y el revisionismo de los crímenes del franquismo y la guerra civil, para hacer frente a la crisis económica. Sorpresivamente, una columna que explica las contradicciones que produce la compaginación del arte con la vida presenta a Marcel Duchamp como artista que supo compaginar las dos cosas, frente Antonio Tabucchi que defendía lo contrario.

Decepciona que David Martínez, ni corresponsal ni enviado especial de La Vanguardia a Paris, se limita a transcribir las declaraciones del ministro de Interior francés o las noticias de agencias galas. Repetir que Tabligh es un grupo integrista sin más explicación es demostrar una ignorancia supina sobre el contexto político y religioso musulmán, y ponerse como defensor involuntario de la guerra contra el terrorismo, con todas sus consecuencias y mentiras. Mientras, su director, José Antich, declara que hay que afrontar la crisis económica dejando de banda otras cuestiones. Bien, hay que afrontar quizás la peor crisis económica desde la Gran Depresión, a sabiendas que se alargará y que se trata de un problema estructural que seguirá agravándose durante los siguientes años, con crecientes problemas sociales. Pero su cinismo transformado en pragmatismo recuerda a las decisiones de gobernantes, decisiones sin escrúpulos que provocan guerras por el “bien común”. El revisionismo histórico, que no ha existido en España y es necesario, ha hecho acto de presencia. Ya se ha abierto la caja de Pandora, y no debe temerse sus consecuencias, poner toda la carne en el asador y aceptar la confrontación como elemento dinámico, siendo racional e intentando no sobrepasar ciertos límites.

El inmovilismo de la sociedad occidental, y aún más de la española, devuelve a sus ciudadanos cada vez más apáticos. Tristemente, podemos afirmar que con la existencia del comunismo y con gente oprimida en Europa del Este, los países más ricos del viejo continente vivían en una convulsión intelectual constante que enriquecía el diálogo y las múltiples opciones que surgían de él. Hoy en día, los ciudadanos se ven conducidos, si bien bajo su voluntad, a una apatía sin luz al final de ningún túnel.

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